no tengo regalos
solo aquellos que invento para sentir
y persigo almas,
para brillar en los tiempos perdidos.
ya no sé quién sos, tampoco me importa.
dejarte ir es algo fácil,
pero
¿a quién no le gusta sangrar?
sonidos que arrastran,
perfumes nos repelen.
no queda más que un adiós.
Cadáveres transformados en flores, nos engañan y nos burlan. En su trampa caemos como moscas. Aunque en el aire haya perfume, huelen podredumbre. Aunque haya luz cálida del sol, son ciegos.