domingo, 5 de septiembre de 2010

¿No te parece?

Ahogarse en monóxido, sentir el veneno traspasando cada conducto. Una ciudad de dolores densamente poblada, aunque allí el silencio se había tornado costumbre. Las alimañas que vivían en el televisor desaparecieron dejando una estela gris. De los cables saltaron chispas, se quemaron hasta soltarse y colgar. Los vidrios rotos punzantes actúan como aumento en el reflejo en el agua de lluvia. Los murmullos aparecieron: Voces que podrían ser mías, pero no, por primera vez son tuyas tuyas y de tus otros yo. El oscurecimiento prematuro de aquel cielo que antes nos cubría de blanco esperó a las casualidades aleatorias.
Deberíamos irnos a vivir a otra galaxia.