jueves, 11 de noviembre de 2010

Balbuceo

Ya no me siento tan sola, empecé a sentirte más cerca.
Apreciar el espacio entre cada una de tus costillas. Convertir tu pelo en ríos, tu piel en algodón. Envolverme en tus brazos, cálidos como los recordaba. Pretender que no es tan así, pretender que sé volver sola para que insistas en acompañarme. Las cosas estaban mejor, dejame volver.
Las partículas brillaban y encandilaban a contraluz. Ninguna membrana retenía las palabras. Aire fresco, aire limpio, mío, nuevo. Busqué más, pero no encontré.

1 comentario:

Paolo Maquerni dijo...

Me encantó, ¿lo escribiste Vos?

Si es así, te felicito, es muy bueno.