miércoles, 21 de abril de 2010

Hit the road, Jack!

Se paran en un pedestal que no les corresponde, gigantes de piedra, cemento. Todo llega. Un grito en la noche, y esos pasos que trastabillan entre el cordón y la vereda, cansados; terminan cayendo, siempre. Poco a poco, la capa gris los envuelve, y estos bloques gigantes de cemento, lentamente se convierten en finos tejidos de abuela; conjuntos de una naturaleza poco eficaz.
La noche crece a modo de arbusto, elegante, discreta, plagada de penas y destrucción de forma agudizada; expectante ante un nuevo día, que al terminar, estará lista para cazar otra vez. Les encanta sentirse cazadoras, ¿no? Que mala suerte para ustedes... no es temporada de caza.

2 comentarios:

Cami dijo...

=D

Cin dijo...

muy bueno meli. sabes como escribis!!

me encanta

besos