miércoles, 18 de agosto de 2010

Tired

Una hora de puro miramiento.
Comencé a sentir una capa de escarcha en mi cara, comencé a disfrutar del frío. Todo se convirtió en luz, todo simulaba reflejos. Sabía que estabas viendo, serio, sin pudor, profundo, verde.
Tus ojos verdes.
Cada cristal roto se clava y tuerce, pero sigo sin sentirlo, se tuerce hasta lastimar y sangrar.
Todo vuelve.

1 comentario:

Antonella dijo...

Me gusta. Muy bueno.