El gusto metálico de las cadenas ya se me hizo habitué; el eco de las gotas chocando con los charcos ya no se escucha. Sentí que se cerraban, de golpe, algunas puertas, así como también se abrían otras. Sentí que la noche me invadía, y después, el día me sacaba de ese sueño monótonamente sumiso.
martes, 8 de junio de 2010
Olor a nuevo
La típica frase "Te lo dije" no deja de girar en mi cabeza; sin embargo, quiero tomarlo como una enseñanza, como algo que pasó, que estuvo, sí, pero ya terminó.
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2 comentarios:
Eso es lo bueno de cuando se cierran puertas, que se abren otras, no?
¡Volviste!
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